Hoy es el día mundial de la medicina de Familia o el World Family Doctors´ Day y fue hace relativamente poco que WONCA comenzó a promocionarlo como reconocimiento a la importancia de los médicos de familia.
Entiendo la importancia de los días, de las celebraciones, de las memorias y memorándums, aunque eso no cambie nada, aunque hoy sea igual que ayer y el reconocimiento del Médico de Familia el mismo; pero es importante hacer un alto en el camino y como bien esgrime la pluma del gran Vicente Baos, “cualquier celebración, debe ser una reivindicación”
Por eso hoy celebro y reivindico, mi medicina, por encima de todo y ante todo, mi bendita medicina, la que entiendo como universal, la de verdad, la del médico de familia. No necesito imágenes ni palabras, habla el corazón…
Hoy pronuncio el nombre de todos mis compañeros, aquellos que luchan desinteresadamente por una medicina de familia de verdad, que se comprometen con su trabajo día a día, con sus pacientes y la sociedad y el entorno que los rodean, que sus pacientes reconocen y quieren, el médico en quienes confían, el médico de toda la vida que conoce sus miedos, sus historias, su árbol genealógico, su realidad…el médico próximo y cercano que les transmite calma y paz, que les alivia y consuela, que les cura o le remite a quien puede hacerlo si no está en sus manos, que les aconseja, que vela por ellos, que sabe de todo y le importa, el médico que antepone el interés de sus pacientes, que habla con valor, el médico íntegro que no deja de actualizarse para poder cuidar más y mejor de su población, el médico que es crítico, que hace lo imposible…
Chapeau para mis compañeros, estén donde estén, que la distancia no se mide con el lenguaje del alma, seguid adelante, no os rindáis, reivindicad, sí, hacedlo, a pleno pulmón, con claridad, esta es la medicina que queremos y por la que luchamos, cada cual a su manera, cada cual como puede, aportando su grano de arena…




